(Extraido del blog "/baloncestodelmene.blogspot.com", 4 de febrero de 2009)
- No es fácil asistir a cada uno de sus partidos.
- No es fácil ver a tu hijo (adolescente) que acude con ilusión, sin faltar y entregándose, a todos los entrenamientos, salir de un partido con lágrimas porque el entrenador "no ha encontrado el momento de sacarle".
- No es fácil observar como, SIEMPRE y partido tras partido, los únicos que se equivocan son los jugadores (los entrenadores deben ser los únicos seres humanos infalibles, o no son humanos).
- No es fácil callarte cuando tu hijo SOLO juega cinco (5) minutos, como en tantas ocasiones, en un partido horroroso por parte de TODOS. Afortunada o, para mí, desgraciadamente, ahora se ríe de la situación.
- No es fácil mantenerse junto a los padres del equipo cuando la actitud ante un chaval que no tiene ni idea de arbitrar es chillar y lanzar expresiones ... fuertes, sin pararse a analizar que nuestros jugadores, y probablemente el entrenador, lo están haciendo rematadamente mal.
- No es fácil entender por qué nadie analiza el juego y la evolución de nuestros hijos.
- No es fácil, pero nada fácil, saber que un chaval de 14 años va a abandonar la práctica de este deporte porque es esfuerzo que le supone entrenar todos los días y, además, mantener el tipo muy dignamente (con mucho sacrificio y por orgullo, como el que tenía hasta ahora) con sus estudios.
- No es fácil esperar a que pase el tiempo, sabiendo que ésto mismo le ocurrirá a otros padres y a otros niños.
- No es fácil asumir que la historia SIEMPRE se repite y que el Ser Humano NUNCA aprende de sus errores.
jueves, 12 de marzo de 2009
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