Esta es la conclusión que sacaría un extraterrestre que estudiara el comportamiento de los entrenadores, tanto en entrenamientos como en partidos, de todos los equipos en general y de alevines e infantiles en particular.
Pensaría que, en porcentajes, estaría muy próximo al 100%.
Y un terrestre que viniera de Zimbawe o Bora-Bora, por ejemplo, seguramente también.
No nos extrañe. Si atendemos al volumen de las ¿instrucciones? que dan la mayoría de dichos entrenadores a sus jugadores, solo es justificable si están tratando con ¿humanos? con importante deficiencias auditivas o con una capacidad de concentración nula.
Alguien debería hacerles entender, y seguro que al marciano le gustaría, que a las personas sordas (según el grado) por más que les grites (o chilles) no pueden oírte; los autistas puedes hablarles todo lo alto que quieras, o incluso agitarles, que no van a responder. Desgraciadamente.
Conclusión: los gritos y la vocinglería en general ...
Y estos son los deberes de esta semana.
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2 comentarios:
Depende:
Mis pequeños jugadores de baloncesto no son sordos, ni muchísimo menos, pero cuando les digo algo que no empieza por la pablabra "toma ... ", "¿quieres ...?" (o similar) es como si estuvieras hablando con aquélla abuela del chiste, que al explotar la bomba dijo "¿hay champán?".
Por lo demás, creo que a los entrenadores sí que los escuchan ¡y muy bien! Pero es un recurso muy humano: tratar de convencer al otro imponiendo tus ideas y no tus razones; es decir, usando una autoridad mal entendida y carente de recursos dialécticos.
¿Los profesores, padres y jefes de los entrenadores a que te refieres se dirigirán a ellos en esta forma? A lo mejor esa es la razón...
¡Ultraman, te esperamos!
Alejandrito.
Se hace necesario un post sobre métodos de motivación a chavales de 10 años, distintos del grito o del abandono (por el entrenador) del entrenamiento
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